Existen idiomas y lenguas ricas en vocabulario y sin lugar a duda el castellano es uno de esos idiomas que se caracteriza por su gran cantidad de palabras, su inmenso vocabulario y su riqueza idiomática. Pero tener un idioma rico en vocabulario, no significa que también se puede explicar, describir y narrar sentimientos y memorias vividas. Uno de esos momentos difÃciles de describir, fueron los vividos ayer martes en el estadio de la ciudad musical de Colombia, el Manuel Murillo Toro.
No me voy a centrar tanto a lo futbolÃstico y cómo evolucionó el equipo de Hernán Torres. Voy a hablar más bien de lo que pasaba detrás de lo que los jugadores Pijaos hacÃan en la cancha. Jugar en una copa internacional es atractivo. Ser un equipo chico, de una ciudad de mediana magnitud y tener un equipo sólido en la Copa Sudamericana es algo grande. Ahora, tener ese equipo, disputando grandes partidos y mostrando carácter frente a conjuntos de mayor experiencia, es noticia. Ganar, golear y seguir a la siguiente ronda del torneo, es historia, es magnifico, es simplemente mágico.
Exactamente eso sucedió ayer en la ciudad de Ibagué. Una noche mágica. Buena asistencia de publico en el estadio, no se llenó, pero conociendo la realidad de nuestro equipo en cuanto sus acompañantes, ayer si tuvimos una buena asistencia. La magia empezó al salir el equipo que viste la camiseta Vinotinto y Oro. Los hinchas de la tribuna lateral sur, algunos de la tribuna oriental y otros de la tribuna occidental, lanzaron gran cantidad de papel, en rollo y picado, produciendo asà una salida emocionante y una imagen espectacular.
Pero la fantasÃa y esfuerzo de los hinchas no fue todo. Los juegos pirotécnicos robaron todas las miradas de los hinchas y me atrevo decir que de los jugadores también. Igual como en el partido contra Oriente Petrolero, asà mismo ayer la quema de pólvora y juegos pirotécnicos tituló la noche desde su principio como…”mágicaâ€.
Sin embargo, la polvora no fue todo. La magia fue la manera extraordinaria con la que nuestro equipo salio a la cancha y enfrento a los argentinos. Equipo bien planteado, equipo con carácter y con muchas ganas de crear juego y mostrar su protagonismo sobre el césped.
El resultado de todo eso, ya lo saben, pero se que no se cansan de leerlo, de decirlo y de recordarlo. 3-0. Una goleada histórica. Deportes Tolima 3 Banfield 0. El equipo argentino vino y se fue de la ciudad de Ibagué sin lograr nada o bueno, muy poco que no fue suficiente para vencer a nuestros defensores y nuestro gran arquero.
La gente alegre. Muchas personas que aman y acompañan a su equipo, con lagrimas en los ojos, no creÃan después del pitazo final. Medina, Marrugo y Marangoni no fueron los mejores, simplemente fueron los representantes de un equipo sólido, un equipo talentoso, un equipo que sabe que busca en la cancha. Todos sin excepción alguna hicieron un excelente trabajo y debemos sentirnos orgullosos de ellos. Por lo menos debemos sentirnos orgullosos los que siempre estamos para nuestro equipo donde él nos necesite, los que de verdad seguimos el equipo y estamos de cerca en las derrotas, en los empates y en las victorias.
He tenido la suerte de vivir y ver grandes partidos. He visto la selección Griega que en el 2004 quedo campeona de la Euro en Portugal. He visto a la selección Colombia vencer a la Argentina de Messi. He visto a mi otro equipo amado PAS Giannina vencer al popular Olympiacos de Grecia. Pero lo de ayer fue algo que jamás olvidaré. Partido con goles, partido con emociones y sustos, partido con excelentes jugadas y definiciones para cátedra.
Wilder Medina, esta escribiendo su propia historia y enseña a los delanteros la manera con la que tiene que jugar, luchar, correr y definir. Marrugo, le pone la pasión, el talento y la suerte. Es el sabor del juego del Deportes Tolima. Marangoni luego de hacer tres partidos estupendos, dos contra Oriente Petrolero y contra Banfield en Argentina, hizo lo que le encanta y nos encanta ver. Hizo lo que él sabe hacer bien. Ganó una falta exactamente en el lugar que él queria. Le dio un golpe suave, una caricia al balón y ella satisfecha de dicha y suavidad, se dejó caer sobre la red del arco que Bologna trató de defender.
Luego, un poco de aguante, un poco de angustia, unos cuantos sustos por centros y oportunidades por parte de los argentinos y luego, la alegrÃa total. Todos los jugadores juntos, celebrando y felicitándose por una noche mágica. Los hinchas abrasándose y agradeciendo a Dios por el triunfo.
Finalmente, solo falta decir felicitaciones a Hernán Torres que merece nuestro respeto porque se lo ganó y gracias a nuestro Dios.
Foto: El Nuevo Dia.
LocoGreek
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